
Hola, soy marta
Desde siempre, he tenido una sensibilidad especial para fijarme en cómo se sienten los demás, tanto las personas como los animales. Esa mirada es precisamente lo que me trajo a la psicología.
A lo largo de mi vida, ya fuera desde la militancia feminista, acompañando a mujeres en situaciones de vulnerabilidad o cuidando animales rescatados, he aprendido que el cambio ocurre en un espacio de seguridad y calma.
Así nació Refugia: un espacio seguro donde poder pensar lo que duele desde el respeto, y donde empezar a construir un refugio interior propio.
Ser tu propio refugio
Ser tu propio refugio es algo que se construye poco a poco.
Tiene que ver con conocerte mejor, entender lo que sientes y aprender a cuidarte cuando las cosas se complican.
Es ir ganando confianza en ti, poco a poco, y dejar de exigirte tanto.
Saber qué necesitas, qué te hace bien y qué no.
Y entender también por qué hay situaciones que te remueven o te desbordan, sin juzgarte por ello.
No se trata de volverte invulnerable.
Se trata de saber que puedes sostenerte, incluso cuando te tambaleas.
De aprender a acompañarte con más calma, más compasión y más seguridad.
Y de ir construyendo, con el tiempo, una forma más amable de estar contigo.

CÓMO TRABAJAREMOS JUNTAS
En Refugia, caminaremos juntas para ir desenredando esos nudos del pasado que hoy no te dejan avanzar, escuchando tu historia con el respeto que merece.
El objetivo es que, paso a paso, logres convertirte en tu propio refugio.